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En un escenario inmejorable y a pocos kilómetros de las cimas más emblemáticas de los Pirineos, la estación termal y de esquí de Cauterets (Altos Pirineos) acogió —durante el mes de diciembre de 2016— la XII edición del International Freeride Film Festival: ¡una cita imprescindible para los amantes del freeride y del cine deportivo!

Por si no habías oído hablar antes de él, te ponemos en contexto: el International Freeride Film Festival es el certamen más antiguo del mundo dedicado enteramente a películas protagonizadas por esta disciplina: el freeride en esquí y snowboard. ¿Freeride? Sí, lo has leído bien. A los menos expertos en la materia les daremos una pista: se trata de una disciplina que consiste en no seguir un recorrido marcado sino en elegirlo con total libertad. Una modalidad que exige a sus practicantes el esfuerzo de alcanzar montañas vírgenes, con nieve en polvo y pendientes importantes.

Pero es mucho más que esto. Nuestra directora, Barbara Destefanis, que participó en la edición 2016 del festival en calidad de miembro del jurado, descubrió que el freeride no es únicamente una disciplina deportiva: es, sobre todo, un verdadero estilo de vida.

Así lo reflejaba cada una de las películas programadas en la sección oficial. Como el surf, la escalada y muchas otras disciplinas extremas, el freeride también se funda sobre algunos valores compartidos por la mayoría de sus practicantes y que podríamos resumir con las siguientes palabras: cosmopolitismo, naturaleza, riesgo, aventura y mucho, mucho conocimiento.

En la XII edición del International Freeride Film Festival tuvimos la ocasión de vivir de cerca este espíritu, de conocer un poco más su lenguaje y también sus secretos. Y aquí estamos para contártelo…

Porque Barbara tuvo la oportunidad de compartir sus impresiones con los otros miembros del jurado, integrado por deportistas excelentes, como el mismo presidente del jurado, Xavier de le Rue, todo un icono del snowboard; Manuel Palacios, uno de los primeros skaters y snowboarders profesionales españoles; David Pitschi, uno de los mejores snowboarders de su generación o Emmanuel Bonniot, embajador freeride del encantador Pic du Midi. ¡Una excelente experiencia profesional y humana que le permitió aprender muchísimo acerca de este microcosmos deportivo tan único y fascinante!

Pero volvamos al Freeride Film Festival. ¿Cuáles son los secretos de su éxito? Para averiguar por qué nos cautivó tanto este evento singular, intentaremos poner sobre la mesa algunas de sus particularidades…

  • Su cuidadosa programación, fruto del excelente trabajo del director del certamen, Bruno Delaye. ¡Bruno y todo su equipo de producción son unos anfitriones extraordinarios!
  • El espíritu acogedor de los habitantes de Cauterets, un pueblo situado en la confluencia de altas cimas pero acostumbrado a acoger visitantes de todo el mundo (¿sabías que sus termas fueron visitadas en el pasado por ilustres personajes de la cultura francesa como Victor Hugo o René de Chateaubriand?).
  • La asistencia de un público joven y a la vez apasionado, seguidor y practicante de su disciplina estrella.

En cuanto a la programación, integrada por 24 películas, podemos afirmar que ofrecía una visión de 360º sobre la producción audiovisual más reciente dedicada a esta disciplina.

En ella tenían espacio todos los géneros principales: desde episodios de webseries hasta documentales de corte más o menos clásico, pasando por cortometrajes de los estilos más variados. Aunque contara con una fuerte representación de la industria audiovisual del sector francés, el festival programó también películas de países como Austria, Estados Unidos o Chile, confirmando así su vocación internacional.

¿Y qué decir acerca de los contenidos audiovisuales en concurso de la XII edición de este fabuloso festival? Nosotras llegamos a las siguientes conclusiones:

  • El alto nivel de calidad de las imágenes audiovisuales de las películas seleccionadas confirma una tendencia creciente a lograr espectacularidad: un elemento facilitado, sin duda, por el continuo desarrollo tecnológico de los medios de grabación. Como es noto, drones, cámaras GoPro y miles de dispares medios técnicos al abasto de las productoras facilitan enormemente la captación perfecta de los “trucos” y de la realidad. De este modo, en las mejores grabaciones, hacen viajar al espectador al centro de la performance deportiva más compleja. ¡Adrenalina pura, desde un sillón de cine, es la que se vive mirando imágenes espectaculares como las que regala la película ganadora del festival, Backyards!
  • Como ya mencionamos en nuestro post anterior, los capítulos de webseries que vimos en el certamen nos confirmaron que los deportes menos mediáticos han encontrado en la red un terreno especialmente fértil para adquirir visibilidad. ¿Y por qué no aprovecharlo?
  • En la producción de temática deportiva dedicada al freeride es frecuente encontrarse con producciones que pecan de lo que ya comentamos en otro de nuestros posts: a la espectacularidad de la grabación o del montaje a veces no le corresponde un buen guion. ¿La principal consecuencia? En la mayoría de los casos, detalles inútiles y repetitivos que alejan la atención del público. La capacidad de síntesis y la construcción de un guion bien ponderado, en el cual no haya detalles superfluos, son las cualidades que suelen hacer destacar a una obra sobre el resto, a menudo comparables (si no, en algunos casos, mejores) en cuanto a pericia técnica.
  • Además, el International Freeride Film Festival cumple enteramente con el objetivo principal asignado a muchos de los festivales celebrados en la actualidad: acercar el público a una esfera de la producción audiovisual que suele tener poco espacio en la programación de salas de cine y de canales de televisión. ¡Un reto colosal!
  • Destacamos también una creciente sensibilidad ecologista por parte de los deportistas y de los realizadores: un freeride más espiritual, más cercano a la naturaleza y más ecológico se perfila en las películas más recientes y programadas en esta XII edición del festival de Cauterets.
  • Y, para terminar, evidenciamos la escasa presencia femenina en los personajes protagonistas de las producciones (deportistas) así como de realizadoras: un elemento que nos recuerda que todavía queda mucho camino por recorrer para llegar a una igualdad de género real en el mundo del deporte.

Como has podido ver, el International Freeride Film Festival nos ha acercado a un microcosmos deportivo extremamente vivo e interesante, a un deporte cuyo target principal es juvenil y que nos confirma la efervescencia de la producción audiovisual de temática deportiva. ¡Lo seguiremos de cerca!

Y aprovechamos la ocasión para aconsejarte, encarecidamente, que tú también lo hagas, porque para nosotras ha sido una experiencia realmente inolvidable. ¡Así que tomamos buena nota de sus ingredientes principales para elaborar una receta de evento cultural deportivo para chuparse los dedos! Y tú, ¿añadirías alguno más a la lista?

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